Aquí las recomendaciones son bastante menos espectaculares de lo que suele aparecer en redes sociales.
No necesitas eliminar todos los hidratos de carbono.
No necesitas comprar suplementos para «bajar la glucosa».
Y tampoco necesitas hacer una dieta extrema durante tres semanas.
Lo que más respaldo tiene es bastante más sencillo.
Actividad física regular.
Combinar ejercicio aeróbico con entrenamiento de fuerza es una de las mejores estrategias para mejorar la salud metabólica. El músculo es un tejido especialmente importante para la captación de glucosa.
Alimentación de calidad.
Un patrón de alimentación basado principalmente en alimentos poco procesados, verduras, frutas, legumbres, frutos secos, cereales integrales, proteínas adecuadas y grasas saludables tiene mucha más evidencia detrás que cualquier alimento «milagroso».
Los patrones mediterráneos tienen una evidencia especialmente sólida.
Perder peso si existe exceso de peso.
Cuando existe exceso de grasa corporal, una pérdida relativamente modesta puede mejorar de forma importante el riesgo metabólico. En personas con alto riesgo, los programas de prevención de diabetes han utilizado objetivos alrededor del 5-7 % del peso inicial.
No hace falta esperar a perder 20 kg para empezar a obtener beneficios.
Dormir y recuperarte adecuadamente.
Dormir mal de forma mantenida no es una buena estrategia metabólica, aunque hayas comido perfectamente durante el día.
Y, por supuesto, si existe un riesgo elevado o una alteración persistente, conviene individualizar el seguimiento con un profesional sanitario.